Ya dije en una entrada anterior, si mal no recuerdo, que existen muchas historias de terror actuales, llamadas creepypastas, las cuales son vendidas como si fuesen historias reales y viceversa. Existen otros relatos basados en historias verdaderas, pero que distinguen la parte ficticia. Sin embargo y sin tener en cuenta esto, lanzo la siguiente pregunta: ¿cuándo sabemos exactamente que una historia es verdadera o falsa tras escucharla por primera vez? Bueno, habría que documentarse un poco antes de soltar cualquier criterio. Y por ello, yo os digo que esta historia es real. Tiene que ver con el conocidísimo Walter Disney y Mickey Mouse. Y no, no tiene nada que ver con la supuesta congelación del cadáver del señor Disney. No sé si conocerás esta historia, pero yo te la contaré. Aquí va el Sex Tape de Mickey Mouse.
Todos sabemos la labor que realizó durante su vida Walter Disney. Sus personajes infantiles son una parte de la infancia de muchísimas generaciones desde los años 20, década en la que comenzaron sus animaciones. Sin embargo, detrás de toda la atmósfera alegre, jovial y pueril que envuelve al mundo Disney, se escondía la personalidad de Walter. Según muchos de sus trabajadores, en público reflejaba el carácter de sus animaciones, pero en privado era ultra exigente, inflexible, impasible e incluso agresivo. Es más, algunos cuentan casos de maltrato psicológico por parte del jefe.
Para su trigésimo quinto aniversario (1936), decidieron algunos trabajadores elaborarle una broma. La prepararon durante algunos meses y estuvo lista. La broma consistía en coger a los personajes más exitosos de Disney, Mickey y Minnie Mouse, y crear una animación en la cuál ambos tuviesen sexo. A priori, Walter se tomaría la broma a buenas. Sin embargo, lo inesperado sucedería.
El día del cumpleaños y tras varias felicitaciones, le comunicaron a Disney que tenían una sorpresa para él. Lo llevaron a una sala que parecía un auditorio, en la cual exponían los proyectos antes de lanzarlos al mercado. Le pidieron a Walter que se sentase en una de las butacas y que disfrutase de la película. Le pusieron el Sex Tape. Una vez finalizado, el silencio se hizo sepulcral. Parecía un entierro más que una verdadera audición. Disney entonces se levantó y pidió, con una sonrisa sarcástica, que apareciesen los responsables de esa abominable creación. Cuando hicieron acto de presencia, fueron despedidos fulminantemente.
En la actualidad, el Sex Tape no existe. Fue destruido para no tener más recuerdos del mismo. Eso sí, pensad una cosa, ¿cuánto os fastidiaría encontraros vuestros mayores éxitos burlados y ninguneados hasta el más álgido punto?
Recuerda que, si quieres colaborar con el blog, siempre puedes dejarme un comentario o enviarme un mensaje a mi correo. Siempre es de agradecer. Además, no olvides dar un +1, seguir y compartir si te ha gustado y estar atento a las actualizaciones del blog. Muchas gracias.
Todos sabemos la labor que realizó durante su vida Walter Disney. Sus personajes infantiles son una parte de la infancia de muchísimas generaciones desde los años 20, década en la que comenzaron sus animaciones. Sin embargo, detrás de toda la atmósfera alegre, jovial y pueril que envuelve al mundo Disney, se escondía la personalidad de Walter. Según muchos de sus trabajadores, en público reflejaba el carácter de sus animaciones, pero en privado era ultra exigente, inflexible, impasible e incluso agresivo. Es más, algunos cuentan casos de maltrato psicológico por parte del jefe.
Para su trigésimo quinto aniversario (1936), decidieron algunos trabajadores elaborarle una broma. La prepararon durante algunos meses y estuvo lista. La broma consistía en coger a los personajes más exitosos de Disney, Mickey y Minnie Mouse, y crear una animación en la cuál ambos tuviesen sexo. A priori, Walter se tomaría la broma a buenas. Sin embargo, lo inesperado sucedería.
El día del cumpleaños y tras varias felicitaciones, le comunicaron a Disney que tenían una sorpresa para él. Lo llevaron a una sala que parecía un auditorio, en la cual exponían los proyectos antes de lanzarlos al mercado. Le pidieron a Walter que se sentase en una de las butacas y que disfrutase de la película. Le pusieron el Sex Tape. Una vez finalizado, el silencio se hizo sepulcral. Parecía un entierro más que una verdadera audición. Disney entonces se levantó y pidió, con una sonrisa sarcástica, que apareciesen los responsables de esa abominable creación. Cuando hicieron acto de presencia, fueron despedidos fulminantemente.
En la actualidad, el Sex Tape no existe. Fue destruido para no tener más recuerdos del mismo. Eso sí, pensad una cosa, ¿cuánto os fastidiaría encontraros vuestros mayores éxitos burlados y ninguneados hasta el más álgido punto?
Recuerda que, si quieres colaborar con el blog, siempre puedes dejarme un comentario o enviarme un mensaje a mi correo. Siempre es de agradecer. Además, no olvides dar un +1, seguir y compartir si te ha gustado y estar atento a las actualizaciones del blog. Muchas gracias.
Twitter: @kokenut96
Google+: k9 channel
No hay comentarios:
Publicar un comentario