lunes, 20 de abril de 2015

¿Bipolaridad temporal? ¿O simple casualidad?

     No pienses cosas que no son con el título. Temporal puede ser de tiempo y de meteorología. Así que eso de primeras para no confundir al lector.

     El caso es que, como estudiante de Salamanca que quería ser y soy, pues lo primero por lo que pregunté fue por el clima. Ya me hacía una idea del frío que me esperaría, pero nadie me dijo nada sobre las tormentas salmantinas. En invierno me preocupé por llevar dos pantalones largos y una camiseta de manga larga con una sudadera gorda para abrigar todo lo que pudiese. También me ponía un gorro de lana, unos guantes, y a veces una braga (no de señora, sino de cuello). Y, aun así, el frío penetraba a través de toda mi armadura y me congelaba. 

     Por suerte, este primer año (y espero que así siga durante mucho tiempo), la lluvia no me ha causado muchos problemas. Casi siempre hay precipitaciones al anochecer y mientras duermo y, de camino a la facultad, solo tengo que preocuparme por no resbalarme mientras ando. Solo una vez tuve un ligero inconveniente: llovió tanto de camino a la facultad que tuve que secar la ropa en el radiador de la clase. Para colmo, como hay tanta dichosa cuesta por aquí, el paraguas (que el pobre no tenía mucha culpa) y el viento no colaboraron mucho. 

     Otros días me encuentro con el cielo nublado, pero como me gusta el riesgo, no me echo el útil contra la lluvia, porque supongo que no lloverá (o ligeramente). Sin embargo, un escalofrío acompañado de un asqueroso olor a azufre que sale de mi parte baja del cuerpo aparecen cuando veo una tormenta por la ventana del aula en la que me hallo. Justo al salir deja de llover y hace un sol que da gusto, pero es increíble porque esto no solía pasarme en mi ciudad natal (salvo una vez que granizó, llovió e hizo sol el mismo día). 

     Son ligeras cosas que me suelen suceder aquí en Salamanca, pero que no tienen mucha importancia. Sin embargo, suceden y por ello creo que merece la pena contarlas para que os hagáis una idea del clima castellanoleonés. No negaré jamás que la ciudad es bellísima y su gente muy agradable. Os invito a que visitéis la majestuosa catedral, la universidad y todos los monumentos que existen. Por supuesto, acompañados de un paraguas, la cartera y una ilusión trepidante por la aventura.

¡Ojo! Recuerda que esto es una OPINIÓN PERSONAL. Por lo tanto, pido respeto y que los comentarios sean lo menos polémicos posible, tanto para expresar un punto de vista como para crear un posible debate.

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