jueves, 21 de mayo de 2015

Las muertes más estúpidas de la historia

     ¡Buenas siestas! Hacía tiempo que no escribía. He tenido una semana bastante ajetreada y no he sacado tiempo ni de debajo de las piedras. Al caso. Resulta que el otro día estuve viendo un vídeo del usuario de Youtube, Drossrotzank, el cual trataba de algunas de las muertes de personajes en público; es decir, celebridades que murieron en espectáculos o shows televisados. Por ello mismo me pregunté: "¿Y si hago algo parecido, pero respetando la muerte de las víctimas sin que pierda la gracia la manera en la que pasaron a mejor vida?". Por ello, aquí os traigo una ronda de las muertes más estúpidas que se pueden encontrar. Ojo al dato,, que son reales. Bueno, allá vamos:

-Rasputin

     Muchísimos conocen quién es este ruso. Para muchos, solo decirles que tuvo una gran influencia en la familia real rusa no solo por su carisma, sino también porque era considerado un brujo y un ninfómano. Sin embargo, el gobierno ruso se cansó de su mala influencia sobre el zar ruso, Nicolás II (1894-1917) y decidió asesinarle. Sin embargo, les salió cara y larga la "broma". En primer lugar, le hicieron tomar una cantidad inhumana de cianuro (según se dice, cantidad suficiente para matar a diez hombres). Después le dispararon tres veces, una de ellas en la cabeza y, por si acaso, lo arrojaron a un río helado. La autopsia fue clara: murió por ahogamiento en el río Neva. Ni los disparos ni el cianuro pudieron con él.



-Bobby Leach

     Este hombre estadounidense fue conocido por sus extremos retos. Desafió la muerte en varias ocasiones, e incluso es el segundo hombre en sobrevivir a la caída de las cataratas del Niágara metido en un barril. Por ello, su muerte debe estar aquí, porque es, cuanto menos, irónica. El hombre paseaba un día tranquilamente por la calle hasta que se resbaló con una cáscara de naranja. Cayó al suelo y se rompió una pierna de tal forma que los médicos decidieron que había que amputársela. Sin embargo, durante la cirugía hubo complicaciones y este hombre falleció. Para que veamos que la señora negra puede estar esperándonos a la vuelta de la esquina y no en las peores situaciones.



-Li Po

     Este poeta es considerado uno de los mejores de toda la literatura china. Sin embargo, tenía una adicción relativamente generalizada en nuestros días: alcoholismo. Por ello se decía que la mayoría de sus obras las escribió en estado de embriaguez. Un día en el que seguramente se puso de alcohol hasta las cejas, se encontraba en un bote en el río Yangt-ze. Observó el reflejo de la luna en el agua y decidió abrazarlo. Murió ahogado.



-François Vatel

     Este hombre quizá haya cometido el suicidio más estúpido de toda la historia. Fue un gran cocinero y maitre francés de origen suizo, conocido por haber inventado la crema Chantilly. Sin embargo, un día de 1671, dos horas antes de que empezase una cena para 2000 personas, decidió clavarse una espada en el corazón. ¿La razón? Muy simple: no le llegaba un cargamento de marisco a su cocina, algo que no pudo aguantar.



-Hans Steininger

     Este austriaco tuvo durante un tiempo el récord de la barba más larga del mundo. Nunca supo que esta sería lo que causó su aparatosa pero ridícula muerte. En 1567 hubo un incendio en la ciudad en la que vivía, y Hans comenzó a correr. Tuvo la mala fortuna de pisar su barba y, en la caída, se rompió el cuello. Obviamente, el de la fotografía no es él. 



-Tycho Brahe

     Este astrónomo danés nos enseñó una gran lección sobre cuánto puede perjudicar no ir al baño cuando más lo necesitas. El caso es que se encontraba en una cena en el año 1601 cuando de repente le entraron ganas de orinar. Dado que era un banquete extenso y levantarse por cualquier motivo era una falta de respeto bastante grave, tuvo que aguantarse. Llevó a su vejiga al límite, hasta que finalmente se le infectó y falleció. Análisis después afirmaron que pudo ser envenenado con mercurio, pero la primera historia es bastante peculiar.



-Jean-Baptiste Lully

     Fue un respetadísimo músico que trabajó para la monarquía francesa; en concreto, para el rey Luis XIV. Sin embargo, un día dirigía una obra musical y, en lugar de tener una batuta consigo, tenía un bastón. El caso es que estaba tan concentrado llevando el ritmo que no veía dónde golpeaba el bastón. Bueno, se dio cuenta de dónde cuando se lo clavó en el pie. Esto le produjo una herida bastante grave que le derivó en gangrena. Lully se negó a que le amputasen el pie y falleció.



-Clement Vallandigham

     Este hombre tuvo dos oficios: político y abogado. Destacó por el segundo. Era muy hábil, ya que rara vez perdía un juicio. Sin embargo, un día le tocó defender a un hombre acusado de asesinato con un arma de fuego. Se le ocurrió, en pleno juicio, recrear la escena del crimen para justificar que la víctima se había disparado por accidente. Desgraciadamente, usó una pistola cargada para esa recreación y se disparó. ¿Lo bueno de todo esto? Que ganó el juicio.



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